El Hijo del Acordeonista - Bernardo Atxaga
Teatro Valle Inclán
El Hijo del Acordeonista - Bernardo Atxaga
En una cama de un hospital californiano David, gravemente
enfermo, se prepara para una operación con pocas probabilidades de sobrevivir. En
estos momentos, que intuye definitivos, repasa los recuerdos que le han acompañado
durante los más de 15 años vividos en el rancho que antes fue de su tío
Juan y, donde, según sus palabras, nunca estuvo más cerca del paraíso, que
empezó desgranando en unas líneas escritas en euskera y han completado un
libro.
La infancia y juventud en su pueblo natal en un lugar del
País Vasco donde era conocido como el hijo del acordeonista, instrumento que él
también tocaba acompañando a su padre. El descubrimiento con horror de la colaboración de su padre
con los fascistas y su unión a la
lucha antifranquista en compañía de su amigo Joseba. El exilio a Francia, la cárcel. El regreso a su
lugar donde ya no hay hueco para él y su largo viaje en busca de una nueva vida al lado de su querido tío
Juan.
Entre todos sus afectos, el de su madre, siempre a su lado, apaciguando la
violencia y sinrazón que se iba apoderando de todos ellos y por la que vuelve clandestinamente del exilio al pueblo cuando sabe de su muerte, sin calibrar las consecuencias.
Joseba, requerido por Mary Ann, la mujer de Juan, acude a
visitar a su amigo y en ese último encuentro, le revela lo que tantas veces quiso contarle y nunca se atrevió.
Esta conmovedora y emotiva historia la presentan en el escenario unos estupendos actores a través de la recogida y descenso de diferentes estores que muestran la sucesión de escenas que forman el conjunto de la obra con la continua presencia del acordeón y su música. Muy bonito.
La obra de Bernardo Atxaga, seudónimo de José Irazu Garmendia, largamente premiado, reconocido como uno de los mejores escritores en lengua vasca, abarca todos los géneros literarios. Es miembro de la RealAcademia de la Lengua Vasca, además de otras Instituciones.
Nació en Asteasu, Guipúzcoa en 1951. Estudió Económicas en Bilbao y realizó variados trabajos que compatibilizó con la escritura. En los setenta publicó su famoso poemario Etiopía. En los años 80 marchó a Barcelona, se licenció en Filosofía y Letras y ya se dedicó profesionalmente a la literatura.
Me encontré con Bernardo Atxaga a través de la película de
Montxo Armendáriz en 2005, Obaba, basada
en uno de los cuentos de su obra Obabakoak, lo que me llevó a acercarme al
libro. Me gustó mucho por el mimo con que trata a sus personajes, el entorno y el realismo mágico que impregna sus cuentos.
Ahora he tenido otro encuentro, éste real, en el espacio
Los Lunes con Voz del teatro Valle Inclán, en el que
el lunes
pasado, Bernardo Atxaga nos hizo pasar un rato muy agradable con su poética charla: Reacciones ante una piedra rayada, seguida de un concierto del cantautor vasco
Ruper Ordorika, colaborador de Bernardo Atxaga desde hace muchos años poniendo música a sus poemas, además de componer sus propias canciones, y el violinista Arkaiz Miner. Disfruté mucho, tengo familia vasca y asomó la nostalgia. Reconforta dejarla pasar de vez en cuando. Desde luego, una tarde
redonda con unas cervecitas con los amigos asistentes al acto como colofón.